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Suele ser una característica que no se tiene muy en cuenta a la hora de elaborar la hoja de vida escolar, y consecuentemente, adaptarlo a las necesidades especiales y especificas de este alumnado. De hecho, en el ambiente social, estas habilidades suelen ser prejuzgadas como "bohemias", "poco serias", sin resultado practico. Los talentos, de esta índole se manifiestan directamente mediante conductas referentes a la percepción, representación y ejecución artística. Suelen perfeccionar sus habilidades en centros especializados, como actividad extraescolar, ya sea individualmente o en grupo.
La identificación de personas con dicho talento (Tuttle, Becker y Sousa, 1988), suele llevarse a cabo buscando conductas continuadas en el campo de las artes representativas, y analizándolas. Estas conductas, se traducen en trabajos y realizaciones, valorando siempre y principalmente su calidad y potencial.
Para el desarrollo, de dichos potenciales se exige tiempo y energía. Los tests son específicos para cada una de las áreas (dibujo, pintura, cerámica, teatro.), pero es más fiable el informe de un experto. Hay que añadir, a la falta de sensibilización social, la posible existencia de una mala acogida familiar hacia este tipo de talento, lo que puede provocar una baja dedicación hacia las necesidades del/a hijo/a, por lo que a su vez el talento no pueda expresarse con toda su intensidad.
El análisis, de los dibujos se inicio con Thorndike a principios de siglo y mas recientemente con los de Stalker (1981) o Clark (1989). Por el análisis, del dibujo de este último, se establecían correlaciones elevadas entre las puntuaciones de áreas diversas como fotografía, pintura, dibujo, teatro, danza, gráficos por ordenador, etc. Mediante dicho test de dibujo (Clark’s Drawing Abilities Test), las actuaciones en dibujo servían para predecir actuaciones en clases que podían o no requerir de dichas habilidades.
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