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El primer test de inteligencia general ampliamente usado, el Stanford Binet, fue ideado o concebido para predecir si los niños fracasarían o no en la escuela. Los tests, desarrollados después del Binet fueron ideados para básicamente el mismo propósito y han sido comparados para su validación con el Binet. Las primeras definiciones de los niños estaban unidas al resultado de los tests de inteligencia, y particularmente al test arriba mencionado.
Aquellos, niños cuyos resultados estaban por encima de un puntaje determinado. Un coeficiente de inteligencia de 130 o 140 o mayor era declarado superdotado. Un ejemplo de este tipo de definiciones, sobre estos niños, "el nivel tope del 1%, en habilidad intelectual general medido por la escala de inteligencia Stanford-Binet o un instrumento comparable" (1926). En esta definición, está presente el tipo de rendimiento (ej: en habilidad intelectual y el grado de rendimiento que una persona debe alcanzar para ser considerada superdotada (estar dentro del tope del 1%).
Los tests, de inteligencia han sido generalmente criticados por enfocar demasiado sobre la memoria, la asociación, y el razonamiento convergente y muy poco sobre el razonamiento divergente y la evaluación. Muestran, una relativa y restrictiva clasificación del rendimiento de un individuo. No muestran, cabalmente el rendimiento o las habilidades que son más importantes y predicativas, para el alcance de logros, sobre bases estadísticas.
Un individuo puede poseer capacidades que no pueden ser captadas por un test de inteligencia pero que son lo suficientemente importantes para ser usadas, en la definición de los niños superdotados. Por otro lado, siempre se ha argumentado que los tests, de inteligencia especialmente los tests individuales estandarizados están inclinados en favor de los niños blancos de clase media y en contra de los grupos minoritarios de origen racial o étnico.
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